El contexto internacional vuelve a evidenciar una realidad estructural: el sistema energético es altamente sensible a los factores geopolíticos. El conflicto con Irán, iniciado a finales de febrero de 2026, ha tenido un impacto inmediato en los mercados energéticos globales y, en consecuencia, también en el precio de la electricidad.
Un mes marcado por la volatilidad
Los datos del mercado mayorista lo reflejan claramente:
- El 28 de febrero, el precio del pool era de 14,5 €/MWh
- A principios de marzo, se registraron picos por encima de los 200 €/MWh
- Los mercados de futuros aumentaron más de un 80% en pocos días
Marzo ha sido sinónimo de volatilidad: precios muy bajos en horas solares y muy elevados por la noche, cuando entran en juego tecnologías más caras.
Por qué sube la luz cuando sube el gas
El mercado eléctrico europeo funciona con un sistema marginalista: la tecnología más cara —a menudo el gas— fija el precio de toda la electricidad.
Por eso, cuando sube el gas:
- Las centrales ofrecen energía más cara
- Y este precio se traslada al conjunto del mercado
A pesar del peso creciente de las renovables, el gas sigue siendo determinante en el precio final.
El factor clave: el estrecho de Ormuz
La tensión se sitúa en un punto crítico del sistema energético global: el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte muy relevante del petróleo y del gas mundial.
Esta situación ha provocado:
- Fuertes subidas del gas en Europa (más del 50%)
- Incremento del precio del petróleo
- Presión sobre los costes energéticos
El papel de las renovables
Las renovables actúan como elemento de contención. En España, ya superan el 50% del mix eléctrico y en algunos momentos cubren gran parte de la demanda. Esto ayuda a limitar el impacto de las crisis externas, aunque no elimina del todo la dependencia del gas.
Qué podemos esperar
Los precios dependerán de la evolución del conflicto, la disponibilidad de gas, la producción renovable y la demanda. Todo apunta a un escenario de volatilidad elevada, más que a una crisis estructural como la de 2022.
El papel de Respira
En este contexto, modelos como el de Respira Energía —basados en renovables y proximidad— ganan relevancia:
- Reducen la exposición a la volatilidad
- Ofrecen más estabilidad y competitividad
- Acercan generación y consumo con transparencia
Mirando adelante
La situación actual refuerza una idea clave: acelerar la transición energética es también una cuestión de seguridad y estabilidad. Un sistema más renovable es, también, un sistema más resiliente.





